La lucha por la privacidad en blockchain

La tecnología blockchain, tiene como principio de funcionamiento; ser un libro distribuido público de las transacciones que ninguna persona o empresa posee o controla totalmente. En lugar de ello, cada usuario puede tener acceso a todo la blockchain. Y con dicho acceso puede verificarla, auditar y mantener datos de forma segura. Para lograr esto, la blockchain hace uso de técnicas criptográficas y de hash. Características que a su vez aseguran la fiabilidad e inalterabilidad de la información que contiene. Garantizando al mismo tiempo la duplicación segura de la información, evitando la censura y un funcionamiento continuado de la red que la sustenta.

Uno de los objetivos primordiales de la blockchain ha sido empoderar nuevamente a las personas de sus datos, con el fin de promover el respeto a la privacidad de los mismos. Esto en medio de un mundo lleno de gobiernos, organizaciones y empresas que buscan ávidamente lo contrario. Todo con el fin saber todo lo posible de las personas, con el fin de controlar la actuación de ciudadanos, el control de “amenazas terroristas” y otras clases de activismo. Pasando por la venta de información a terceros para usarlos en medios de publicidad, entre otras actividades lucrativas. Lo cierto es que para estos actores, nuestros datos son “una mina de oro”. Y muchos de ellos actúan de forma poco ética para hacerse de los mismos.

Frente a esta situación, la blockchain se ha presentado como una tecnología disruptiva y liberadora. Pues permite a sus usuarios hacer uso de opciones que antes parecían inalcanzables. ¿Quién en su juicio imaginaría que sería tan fácil enviar dinero transfronterizo con solo un par de clics?. Esta es una característica transformadora, que puede ayudar a los más de 2.5 mil millones de personas que no cuentan con servicios bancarios en el mundo y todo ello de forma privada. Pero la capacidad de la blockchain no termina allí.

A esta primera etapa luego llegaría la capacidad de que pudiéramos registrar contratos simples y aplicables sin un abogado. Los smarts contracts cambiaron radicalmente la forma en como se pueden realizar contratos, y asegurar su cumplimiento. Se transformaba así la venta de bienes raíces, entradas para un evento, acciones y casi cualquier otro tipo de propiedad o derecho. Esto como otra forma de promover la protección de la privacidad de las personas. Algo que no ha pasado desapercibido ni para los usuarios preocupados por este tema, ni para las empresas que de una u otra forma buscan establecer servicios con altos niveles de privacidad. Ante ello, queda ver, como la tecnología blockchain se ha adaptado y ha evolucionado con el paso del tiempo, y que nos depara la misma para el futuro.

Evolución de la privacidad en la blockchain

Como hemos mencionado en un principio, la tecnología blockchain nació con una clara visión de brindar privacidad a quienes hicieran uso de la misma. Pese a ello, la tecnología inicialmente era burda y poco adaptada para las masas. Ciertamente el Bitcoin, el génesis de esta tecnología permite altos niveles de privacidad, pero no es una panacea. De hecho no es completamente privado y no ofrece anonimato. Suena sorprendente, pero expliquemos estos dos casos:

El primer caso, es porque el Bitcoin es pseudoanónimo. Si bien sus direcciones no usan nuestro nombre, son el resultado de nuestra clave pública. Además cada transacción que realizamos está guardada en la blockchain, que puede revisarse públicamente. Estos dos elementos, son los que permiten a las empresas de análisis o inteligencia blockchain, trazar con mucho éxito la relación que existe entre una dirección blockchain y el individuo real tras ella.

El segundo caso, es un poco más técnico. Cada usuario de la red Bitcoin, debe conectarse a la red con el fin de poder realizar o recibir transacciones. En este punto, una forma de vulnerar nuestro “anonimato” es saber desde que dirección IP se realizan o reciben dichas transacciones. Desde ese punto, saber nuestra identidad real es un trabajo sencillo. Además estas conexiones generan una serie de metadatos, que pueden ser utilizados para rastrear al usuario real detrás de las direcciones Bitcoin.

Frente a estas situaciones, surgieron algunas consideraciones como el uso de proxys, VPN o Tor para mejorar el anonimato. Pero estas son soluciones externas a un problema interno. Una de las primeras soluciones internas y amigables al usuario en Bitcoin fue; CoinJoin. Esta utilidad diseñada por Gregory Maxwell, mejora los niveles de privacidad y anonimato del Bitcoin. Para ello facilita la realización de transacciones en conjunto con un usuario o grupo de usuarios interesados en hacer pagos. De esta forma se ofusca hasta cierto punto, las direcciones de pago otorgando mayor privacidad y anonimato.

También existen otras formas de recolectar información de los usuarios de Bitcoin. Desde la detección de reuso de direcciones, la recolección de metadatos de los wallets, hasta la correlación de transacciones y montos por medio de análisis. Todas estas “puertas abiertas” son un riesgo a la privacidad y al anonimato en Bitcoin. Pese a ello, el desarrollo de capacidades que ayuden a mejorar la privacidad y el anonimato en Bitcoin no se ha detenido. Sus desarrolladores trabajan arduamente por lograr mejorar estos aspectos, sin tener que romper la compatibilidad del protocolo, una tarea difícil pero que ha dado buenos resultados, resultados que la comunidad ha llevado a otros espacios como examinaremos a continuación.

El nacimiento de las criptomonedas anónimas

El hecho de que Bitcoin no fuera completamente anónimo, elevó ciertas voces de la comunidad criptoanárquica, quienes argumentaban que un desarrollo de este tipo debías ser capaz de otorgar privacidad y anonimato casi absolutos. Tras esto, los desarrollos en la búsqueda de blockchain con estas características empezaron.

Fue así como se dio inicio a la aparición de criptomonedas como Monero, ZCash, Komodo o Verge. Todas ellas con características únicas enfocadas a resolver estos problemas. Las consecuencias de estos desarrollos se ha hecho sentir, en especial por la capacidad de los mismos de ofrecer niveles de anonimatos que hacen imposible de momento rastrear a sus usuarios. Es precisamente gracia a estas tecnologías, que podemos decir que la blockchain tiene mucho que ofrecernos en pro de proteger nuestra privacidad. No solo en el aspecto financiero, sino que también, en otros aspectos de nuestro día a día en Internet.

La blockchain como centro de servicios privados, anónimos y descentralizados

La aparición de los smart contracts de Ethereum abrió las puertas a desarrollos más y más intrincados en el mundo blockchain. Las llamadas DApps hicieron su aparición y nos llegaron cientos de desarrollos capaces de usar la tecnología blockchain, anunciando con bombos y platillos la llegada de la Web 3.0. Si bien, en principios las primeras aplicaciones que llegaron fueron juegos y plataformas de criptomonedas descentralizadas, el panorama ha evolucionado mucho, creando casos de uso muy útiles.

Ejemplos de estos casos son aplicaciones como Status, un cliente de mensajería instantánea basado en la blockchain de Ethereum enfocado en la privacidad. También es el caso de los servicios de correos electrónicos basados en blockchain como Swiftmail y Cryptamail. Swiftmail, es desarrollado por John McAfee, y funciona sobre la blockchain de Bitcoin. Cryptamail por su parte, es desarrollado usando la tecnología blockchain de NXT.

El caso de Sia, también es otro que destaca como uno de los proyectos blockchain más enfocados a proteger la privacidad de sus usuarios, y el bien más preciado de los mimos, sus datos digitales. Sia es una plataforma de almacenamiento en la nube completamente descentralizada y basada en blockchain. Con ello elimina la necesidad de registros, servidores y terceros de confianza. Todo con el fin de ofrecer almacenamiento a costos muy por debajo de otros servicios como Mega, Dropbox, OneDrive o Google Drive.

El termino BaaS (Blockchain-as-a-Service) comenzó a despegar y las empresas no dejaron pasar la oportunudad. Grandes como IBM, Microsoft, Telefónica, Intel y Amazon vieron el potencial de la tecnología. Servicios bajo los pilares de la trazabilidad, auditabilidad y privacidad comenzaron su desarrollo y llamaron atención del mundo empresarial. La tokenización de los espacios empresariales comenzó su evolución, y en estos momentos no hace más que avanzar y desarrollarse cada vez más en todos los espacios imaginables.

El futuro de la privacidad y la blockchain

Sin lugar a dudas, el desarrollo de la tecnología blockchain junto con el de la criptografía, nos ofrecerá cada vez más nuevas soluciones para proteger nuestra privacidad. Sin embargo, hay quienes piensan que la privacidad y el anonimato en la blockchain podría estar en peligro.

Reglamentos como la GPDR, piden que las empresas sean capaces de dar acceso a los datos e incluso olvidarlos en caso de que no se usen. El caso de acceso en blockchain queda cubierto en todo su extensión, pero el olvido, es otra historia. Olvidar es eliminar datos, y eso en una blockchain es un imposible. Pareciera entonces que la existencia entre la GPDR y la tecnología blockchain está predestinado a un constante choque.

Al mismo tiempo, muchos países se muestran agresivos con la tecnología por considerarla un peligro para su seguridad nacional. Con ello elevan regulaciones anacrónicas y vetan la expansión de una tecnología que puede cambiar muchas cosas. Otros, por otro lado, generan regulaciones con claros vacío jurídicos que simplemente dan pie a cualquier cosa.

Si bien detener el desarrollo de una red descentralizada y distribuida es algo muy difícil de lograr, los gobiernos y entes reguladores podrían hacer más difícil la adopción de esta tecnología criminalizandola. De allí, la petición de muchos en las criptocomunidades de crear regulaciones acordes a la realidad. Otros sin embargo, abogan por una mayor “clandestinidad y distribución de los servicios”. Una posición entendible frente al que podría ser un ambiente hostil para el desarrollo de la tecnología, y donde vale la pena citar lo dicho en una reconocida obra cyberpunk:

“La red es vasta e infinita”

Frente a estos casos, el camino al futuro es claro. Seguir desarrollando opciones que les permitan a sus usuarios mantener su privacidad frente a cualquier factor.

La lucha por la privacidad en blockchain
Valora nuestro artículo
(Visited 47 times, 1 visits today)

Deja un comentario