Mercados: La realidad macroeconómica VS el último rally de la bolsa

Los mercados se encuentran en una situación atípica, en medio de la crisis del COVID19, con un tercio de las personas del globo encerradas en sus casas, así como más de millón y medio infectados, según datos oficiales. Los medios internacionales se hacen eco de la noticia histórica sobre la mejor semana de la bolsa desde 1974.

La mayoría de la gente, incluidos algunos inversores no profesionales pueden pensar: La FED ha salvado los mercados y la economía con su inyección de 2,3 billones de dólares y el Quantitative Easing, el resto de bancos centrales le están siguiendo con medidas parecidas, la OPEP ha llegado a un acuerdo para reducir la producción, genial, tendremos una recuperación económica en V. Es el mejor momento de invertir, la oportunidad que se nos presenta es única en décadas… ¡Error!

Esta visión se basa en datos históricos, donde los cracks bursátiles eran provocados por eventos llamados black swans, pero sin problemas estructurales de fondo.

¿Qué son los black swans en los mercados?

Los black swans son eventos muy inusuales, fuera de los niveles de confianza de los estudios estadísticos. Estos provocan shocks momentáneos en los mercados, algunos de los más famosos en el nuevo milenio fueron: El 11S, Brexit, MERS, SARS, Fukushima o la crisis de petróleo en 2014.

Cuando esto sucede, los mercados descienden abruptamente, para posteriormente recuperar los niveles precios en cuestión de semanas o pocos meses.

Esta narrativa se ha visto reforzada con el movimiento alcista de la bolsas, pero si analizamos estas cuantitativamente, vemos claramente que el último rally, se ha producido exclusivamente por el cierre de los cortos, ya que el inversor medio, el cual está entrando en largo en el mercado (comprando), no tiene capacidad de mover el mercado.

Los inversores institucionales están esperando entre bambalinas, puesto que ellos sí saben lo que va acontecer.

¿Qué indican los datos macroeconómicos?

Los datos macroeconómicos mundiales actuales son diametralmente opuestos a las subidas de la bolsa: 16,8 millones de parados solo en EEUU, se estima la pérdida de 165 millones de empleos en todo el mundo, así como contracciones del PIB de las diferentes economías occidentales entre un 10% y 20%.

Tampoco debemos olvidar las alarmas que levantó el FMI en enero, sobre una posible recesión, el cual ha endurecido su discurso, comentando que estamos al borde de la mayor recesión económica desde la gran depresión.

Muchos pensarán correctamente que los mercados siempre se adelantan a eventos macroeconómicos futuros, si, pero la bolsa solo ha descontado precios de una crisis derivada de un evento, ajustando el modelo de esta pandemia a sucesos anteriores como el MERS, SARS, 11S, etc. Según esta teoría, los mercados y la economía se recuperarán en forma de V, en unos pocos meses, como ha sucedido históricamente.

Desde mi punto de vista, la crisis sanitaria que nos azota actualmente, es la aguja que explotará varias burbujas, las cuales se han estado inflando desde 2010.

En este escenario, pasamos a una crisis estructural, donde la caídas en los mercados son mucho mayores, así como el tiempo de la recuperación económica.

Os comento las tres burbujas que me parecen más importantes:

  1. La deuda de los estados soberanos. Japón ($9b, 237% del PIB); Estados Unidos ($24b, 113% del PIB); España ($1b, 96% del PIB). En total las naciones tienen una deuda de $58b, 72% del PIB).
  2. La deuda de las corporaciones. A finales de 2019, el total de la deuda corporativa excluyendo bancos era de $75b, $27b más que a finales de 2009, para ponernos en perspectiva. Un test de estrés reveló que $19b de deuda corporativa en economías desarrolladas, se encuentran en alto riesgo de impago.
  1. La burbuja de recompra de acciones propias. Desde finales de 2009, las corporaciones han estado comprando compulsivamente su propias acciones. Algunas incluso con flujos de caja negativos han gastados miles de millones en los famosos stock buy-back. Otras “solo” una gran porcentaje de sus flujos positivos de caja.

Se estima que las corporaciones se gastaron aproximadamente un total de $816 millardos en 2018 y $710 millardos en 2019, en recomprar sus propias acciones.

Esta fiesta de diez años está tocando a su fin.

¿Cómo afecta esto a las criptomonedas?

El cripto-lector se preguntará qué tiene que ver tanto dato financiero y económico con las criptomonedas. La respuesta es clara, vivimos en un mundo globalizado, donde estos datos nos afectan a todos, incluyendo el mercado de las criptomonedas.

Explico los diferentes escenarios que veo, cruz para muchas altcoins y cara para Bitcoin.

– Cruz: La mayoría de la altcoins, son empresas, que en el caso de una depresión económica, se verán afectadas igual que el resto de Startups no blockchain: restricción al acceso de capital, con la consiguiente disrupción de las operaciones de muchas de ellas, por falta de capital.

El dato positivo es que las que sobrevivan, darán un importante ROI al inversor.

– Cara: Bitcoin, aunque en las últimas semanas hemos visto una alta correlación positiva con la bolsa. El comienzo de la MMT, con la impresión masiva de dinero creado de la nada por los bancos centrales, presenta un escenario muy positivo o bullish a medio y largo plazo, debido a que las monedas FIAT pueden entrar en una espiral inflacionista histórica, mientras que Bitcoin es deflacionista por naturaleza, así como exento de posibles controles de circulación de capital.

De momento y hasta que las aguas se calmen, no tomaría posiciones en mercados de riesgo.

Termino diciendo que varios bancos centrales, entre ellos el de Korea y Francia están haciendo test pilot para sacar monedas digitales, las famosas Central Bank Digital Currencies (CDBC).

“Las criptomonedas han llegado para quedarse”

El articulo solo presenta mis opiniones. No soy un asesor financiero y nada de lo escrito debe ser tomado como un consejo de inversión.

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