La escena underground, paralelismos entre música y blockchain

Cuando Alberto me propuso escribir un artículo para presentar a toda la plaza la web de Bitcobie, lo primero que pensé es en lo rápido que está yendo todo esto. Lo segundo fue “Vale Álvaro, ahora tienes que intentar no soltar un rollazo a la gente para explicarle qué quieres hacer en tu proyecto”. Y lo tercero fue: “Qué pereza escribir un publirreportaje sobre mí mismo”.

Con ese panorama en mi cabeza lo que tenía claro es que quería aprovechar la oportunidad haciendo algo diferente, como pretende hacer Bitcobie. A la gente le gusta la pizza, podría hablar de pizza, al fin y al cabo, la primera transacción que se hizo con bitcoins fueron esas famosas pizzas del Papa John’s. Pero no, eso sería caer en clichés.

Tenía que dar con algo, un paralelismo que me sirviese para explicar cuál es la visión que tiene Bitcobie sobre el contexto en el que vivimos ahora. No debería ser muy difícil, llevo dedicándome a narrar historias prácticamente toda la vida.

Música y Blockchain

Al final lo encontré, la música. ¿A quién no le gusta la música? Los que me conocéis de hace tiempo sabéis que mi vida sin música no sería la misma, siempre he querido poder vivir de ella –no como creador, eso se lo dejo a otros.

Durante mis años de estudio tuve un programa de radio musical que llegó a cosechar más de 1.000 oyentes semanales. Unos números impresionantes para un producto así, ya que la música era siempre independiente.

Ese programa me dio, y me sigue dando, la oportunidad de formar parte de la escena musical de este país. Actualmente continúo paseando mi maleta de vinilos –sí, he dicho vinilos– por los locales de Malasaña y he tenido la suerte de coincidir con una generación que ha pretendido comerse los escenarios. Y al final lo ha conseguido.

Ahora que ya estás en contexto, te he preparado una lista de reproducción para escuchar mientras lees este artículo,. ¡Rompamos la cuarta pared! Es cierto que puedes pensar que se me ha ido del todo la cabeza, pero ya verás cómo no. Este artículo va de blockchain, de Agorachain y de Bitcobie, pero sobre todo va de la importancia de la comunidad en este momento de la historia.

He escogido relacionar la escena underground española porque cumple con un parecido razonable con las criptomonedas: Los que la escuchamos somos una minoría, pensamos que es lo mejor, sabemos que tenemos razón. Pero existen unos agentes “malignos” que hacen que el público general, el mainstream, siga escuchando la misma música de siempre y los que no lo hacemos no podemos entender cómo siguen sin darse cuenta de la basura que consumen. ¿Os suena?

Cuando yo llegué a Madrid en el 2009 –otra coincidencia– empecé a buscar como loco grupos emergentes a los que seguir.  Me encontraba siempre con locales semivacíos y, sobre todo, a los mismos locos de siempre dando saltos entre el público.

Un día llegó a mis manos un disco, el Arabia Mountain de Black Lips. Ese disco lo cambió todo para mi. De golpe descubrí el garage y empecé a explorar ese estilo de música, a conocer gente igual de joven y entusiasta que yo con la que compartíamos discos, recomendaciones, revistas, fanzines y fiestas. muchas fiestas. ¿Seguís viendo paralelismos verdad?

Unirse y apoyarse para crecer

En las calles de España se estaba cociendo algo y la gente no se estaba dando cuenta. Los grupos empezaron a apoyarse unos a otros y en cada ciudad empezaba a haber una escena local unida y disruptiva. En Asturias, en Galicia y por supuesto en Madrid y Barcelona fue donde cuajaron más estas comunidades.

Pero la industria seguía mirando hacia otro lado. Seguía sacando discos de artistas que no aportaban nada a nadie, pero alimentaban las ansias de consumir del mainstream. Podemos relacionar a esa feroz industria con todos los agentes económicos que siguen mirando hacia otro lado, cuando las criptomonedas han llegado aquí para quedarse. Para un grupo de chavales de 20 años era imposible tocar a la puerta de Sony o Warner; la única manera era organizare y apoyarse unos a otros para hacer el máximo ruido posible.

The Parrots Cripto

En Madrid nos juntamos muchos. Mentira, al principio nos juntamos cuatro gatos. Fue cuando The Parrots sacó el ep Aden Arabie cuando nos empezamos a creer que era posible apuntar más alto con nuestras aspiraciones.

Empezamos a organizar conciertos, a copar las salas de la capital, editamos sencillos, vinilos y casetes; a los conciertos de unos iban los otros, sin importar lo bien o mal que nos cayese el que cantaba. En definitiva, había que apoyar la escena local.

Poco a poco las salas iban colgando los carteles de “no hay entradas”, íbamos apareciendo en medios especializados, ¡Nos hacían hasta entrevistas! Lo estábamos consiguiendo, nos estábamos colando en los recovecos que nos iba abriendo la industria sin darse cuenta.

A medida que nos íbamos haciendo más fuertes en nuestra comunidad, empezábamos a estrechar lazos con otras. En Barcelona, la banda Mujeres nos conquistó a todos; el sello La Castanya o Famélic Records demostraban tener un gusto musical exquisito. Lo mismo pasaba en Madrid con Sonido Muchacho o Ground Control, quienes convirtieron a la escena underground española en una de las más sólidas de Europa.

De pronto, cuando nadie se lo esperaba, en un pequeño restaurante vegetariano debutaron dos chicas, Ana Perrote y Carlotta Cosials, nació Deers, luego conocidas como Hinds y cambiaron para siempre la escena musical española.

Ya en formato de cuatro, Ana, Carlotta, Ade y Amber (pese a quien le pese), han hecho lo que nadie antes había logrado en España: han tocado en Glastonbury dos años seguidos, se han recorrido los 5 continentes en un año, han hecho más de 300 conciertos en una gira interminable por todo el planeta, han conquistado a los medios especializados de todos los países y, lo mejor, es que lo han hecho pasándoselo como ya quisiéramos muchos y haciendo lo que les ha dado la real gana.

La comunidad es la clave

Gracias a ellas una infinidad de bandas jóvenes españolas han podido tocar fuera de nuestro país. Nos pusieron ante los ojos de todo el planeta; hasta yo, que no soy nadie, he llegado a poner música en uno de los escenarios principales del Festival Internacional de Benicassim. Todo eso no sería posible sin la escena, todo esto no sería posible sin la comunidad.

A este punto es donde quería llegar a la importancia de apoyarnos unos a otros, ahora que estamos empezando, Bitcobie nace con ese planteamiento. No conseguiremos la adopción absoluta de la tecnología blockchain si no democratizamos el lenguaje para que, los no familiarizados con las finanzas y la programación, puedan entenderla.

Si nos pisamos entre nosotros no conseguiremos nada. En Bitcobie no vamos a enseñar programación ni trading, vamos a enseñar lo necesario para que el usuario no se dé de bruces contra el suelo. Pero seguro que alguien podría enseñar programación, trading o fiscalidad, ¿Por qué no permitir a otros proyectos usarnos de altavoz para llegar a más gente?

Hay tantas cosas que muchos de vosotros sabréis y yo no, que no sería justo ni inteligente no dejaros difundirlas en nuestro espacio. Eso es lo que queremos en Bitcobie, que la comunidad hispanohablante sea fuerte, esté formada y sobre todo cambie el mundo tal y como lo conocemos.

Es por eso por lo que queremos abrir líneas de colaboración con todos los proyectos, profesores y profesionales que tengan esta misma visión. Y no podría haber ningún sitio mejor para empezar que brindando con vosotros en la plaza de Agorachain.

Este artículo ha sido publicado en el número 7 del Magazine de Agorachain. Haz click aquí para ver el número completo

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